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Existe un sinnúmero de pensamientos que nos llevan día a día a la preocupación excesiva. Aunque en un principio puede pasar desapercibido, con el paso del tiempo pueden contribuir a la aparición de enfermedades mentales asociadas al estrés y la ansiedad.

La mayoría de ocasiones es difícil evitar que nos preocupemos en exceso, pero la cotidianidad trae consigo diferentes situaciones ligadas a la familia, el trabajo, los amigos y casos similares, que no pueden pasarse por alto. Sumado a lo anterior, también existen preocupaciones que pueden llegar a perder el sentido, como los pensamientos por el futuro.

Si bien es el lugar en tiempo y espacio hacia donde nos dirigimos, y es el resultado de lo que hacemos en el presente, el futuro es imposible de controlar y tener preocupación excesiva por este es mucho más dañino.

¿Es posible evitar la preocupación excesiva?

Preocuparse no está mal, es normal que pensemos en problemas o situaciones cotidianas que necesitan solucionarse abordándose de diversas maneras; lo realmente malo sucede cuando la preocupación es excesiva.

Abusar de pensamientos nocivos puede llevar al organismo a sufrir las consecuencias, desatando problemas psicológicos graves. Enfermedades como la depresión, el estrés o la ansiedad muchas veces son producto de la incapacidad para controlar tales preocupaciones.

Por lo anterior, debemos esforzarnos para evitar a toda costa este tipo desenlaces. Aunque dejar de preocuparnos puede ser imposible, evitar la preocupación excesiva sí puede conseguirse. Para ello, a continuación, compartimos algunas recomendaciones.

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  1. Crear espacios de tranquilidad

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La preocupación excesiva surge a raíz de los pensamientos negativos. Teniendo esto en cuenta, es necesario crear espacios para fomentar nuestra propia tranquilidad. Si permanecemos en entornos desordenados y ruidosos, es más difícil gestionar las emociones que surgen por la preocupación.

Sitios como nuestro cuarto o un parque lleno de naturaleza, surgen como opciones para reposar un buen rato. Respirar el aire fresco y percibir la paz que nos ofrecen este tipo de entornos son buenas opciones para alejar la preocupación.

  1. Distraer la mente

Buscar tareas recreativas, intelectuales o simplemente de ocio puede resultar como una gran alternativa para distraer la mente.

Normalmente, este tipo de actividades no solo evita la preocupación excesiva, sino que favorece el desarrollo físico y psicológico de nuestro organismo. Nada mejor que evitar cosas negativas mientras aprendemos y generamos un hábito saludable en nuestro día a día.

  1. Construir pensamientos positivos

Sumado a los dos anteriores consejos, construir pensamientos positivos también resulta como un recurso adecuado para evitar la preocupación excesiva.

Claro está, lo contrario a lo negativo viene siendo lo positivo y en nuestra mente tenemos el poder necesario para revertir la situación por la que nos encontramos transitando.

Considerando esto, es recomendado poner a trabajar en conjunto este consejo con los ya expuestos. Por ejemplo, ir a ese especio de tranquilidad preferido y sumarle una buena cantidad de pensamientos que nos arranque muchas sonrisas.

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  1. Empatía, pero con límites

No solo nuestras situaciones nos generan pensamientos de preocupación excesiva, en ocasiones son las de nuestros familiares. Suelen comentarnos que les pasó algo malo y por el inmenso cariño que les tenemos comenzamos a inundar de pensamientos nuestra mente.

Hay que percibir cariño y empatía por nuestros seres queridos, pero debemos ponernos límites a la hora de pensar en ellos. Sus situaciones no pueden perjudicarnos de sobremanera, porque nuestra salud y tranquilidad siempre son más importantes.

Si existe la manera de ayudarlos o aconsejarlos no está de más, pero sumergirnos de lleno terminará perjudicándonos.

  1. Crear espacios de reflexión

No todo gira en torno a lo positivo, también es necesario evacuar todo tipo de pensamientos negativos y la mejor manera de hacerlo es por medio de la reflexión.

Imaginar las situaciones estresantes del día y dedicarles tiempo es saludable. Jamás debemos reprimir los que nos agobia, por lo tanto, necesitamos tener un espacio controlado para irlas suprimiendo sin llegar al exceso.

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  1. Buscar ayuda profesional

Los consejos ya expuestos pueden contribuir a la hora de querer contrarrestar la preocupación excesiva. Sin embargo, buscar ayuda profesional también es acertado a la hora de abordar el tema.

En caso de sentir que los pensamientos nocivos en exceso superan la barrera de la tranquilidad, es necesario agendar la visita a un psicólogo. Conversar con profesionales en salud mental contribuye a disminuir un poco las cargas y puede ser el camino para intentar prevenir problemas sanitarios en el futuro.

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