Tiempo de lectura: 4 minutos

La mayoría de nosotros nos hemos acostumbrado a autocriticarnos y atacarnos cuando las cosas no nos salen del todo bien o, por alguna razón, cometemos errores.

La sociedad misma nos enseña a ser duros con nosotros mismos y a sentir vergüenza cuando no alcanzamos ciertas expectativas. Por eso, es importante aprender a cultivar la autocompasión.

Como su mismo nombre lo dice, la autocompasión es la compasión hacia uno mismo. Consiste en brindarnos un trato amable cuando las cosas no salen como queremos, o bien, en esos momentos donde nos llegamos a sentir incompetentes, poco interesantes o incapaces.

Ser autocompasivos es liberador y nos aleja de situaciones de victimización y sufrimiento. ¿Cómo cultivarla?

Artículo relacionado: 5 técnicas para desarrollar la compasión

4 Estrategias para cultivar la autocompasión

auto compasion

Para lograr cultivar la autocompasión es importante aclarar el concepto. Así las cosas, como lo explican en una publicación del centro médico Teknon, ser autocompasivos no es sentir lástima por uno mismo, sino que es una actitud proactiva que nos lleva a liberarnos del sufrimiento.

Ser autocompasivos no es victimizarnos cuando atravesamos una situación difícil, y tampoco implica ser excesivamente permisivos con lo que nos ocurre.

Más bien, ser autocompasivos es dejar de preocuparnos excesivamente por el éxito o el fracaso, y ser nuestro propio motor para alcanzar lo que queremos, sin temor o juicios de por medio.

Dejando todo esto claro, veamos algunas de las cosas que podemos hacer para empezar a darnos un trato más amable y soltar esa autocrítica que muchas veces nos bloquea.

  1. Cuidar las palabras

El primer paso para empezar a cultivar la autocompasión es cuidar las palabras que usamos para referirnos a nosotros mismos. En ocasiones, sin darnos cuenta, nos criticamos y usamos un lenguaje poco amable que afecta nuestra forma de pensar. Cosas como “es que nada me sale bien”, “no soy capaz”, “es que soy muy tonto”, etcétera, se vuelven limitantes.

  1. Tener gestos físicos

compasion contigo misma

Los gestos físicos son un gran recurso para aprender a ser más amables con nosotros mismos. ¿Cómo actuamos cuando un amigo pasa un mal momento?

Probablemente, lo invitamos a tomar un café o a hacer cualquier actividad placentera. Entonces, cuando somos nosotros mismos los del problema, el trato debería ser igual.

¿Por qué no darnos un día de relajación? Tomar un tiempo para descansar, o bien, dar un paseo nos puede ayudar a generar ese sentimiento de amabilidad. Cuando tenemos estos gestos hacia nosotros, aclaramos nuestra mente y evitamos atacarnos con la autocrítica.

  1. Memorizar frases compasivas

Cambiar el lenguaje que tenemos para referirnos hacia nosotros está en nuestras manos. Por suerte, hay algunos ejercicios que nos ayudan en este proceso.

Por ejemplo, en lugar de decir “no sirvo para nada”, mejor decimos “lo voy a intentar” o “luego me saldrá mejor”. Si aprendemos a memorizar frases compasivas, darnos un mejor trato será cada vez más fácil.

  1. Practicar meditación guiada

Om tare tuttare ture soha meditacion

En los últimos años, la meditación, en especial el mindfulness, se ha popularizado como uno de los mejores recursos para entrenar el cerebro y cultivar la autocompasión.

Como detalla una publicación en la revista de psicoterapia, los programas como la atención plena ayudan a cultivar una mente compasiva y disminuyen el riesgo de problemas psicológicos.

Meditar nos hace estar en el “aquí y el ahora”, dejando de lado los juicios y las cosas que no podemos cambiar. En apenas unos minutos de práctica nos ayuda a cambiar nuestra perspectiva para que la autocrítica no nos haga daño.

En definitiva, cultivar la autocompasión es pensar en nuestro propio bienestar. Cuando somos amables con nosotros mismos, también nos preparamos para ser compasivos con los demás. De este modo, no solo nos sentimos mejor con nosotros mismos, sino también con el entorno.

Sigue leyendo: 8 emociones positivas que conviene cultivar