Puede, que alguna vez hayas leído o escuchado la frase “Un día alguien te va a abrazar tan fuerte que todas tus partes rotas se juntarán de nuevo”.  Y puede, que te hayas planteado si realmente un abrazo tiene el poderoso efecto de sanar a alguien. La respuesta  puede llegar a asombrarnos.

Ya desde que nacemos, necesitamos del contacto físico para poder sobrevivir. Está demostrado que los bebés, en el momento del nacimiento, necesitan del contacto físico con la madre para establecer el vínculo de apego que marcará su vida posterior.

En este mismo sentido, La OMS establece que más de las 3 cuartas partes de bebés prematuros consiguen reponerse si reciben el contacto piel con piel con la madre. Y también recomienda el contacto piel con piel la primera hora después del parto.

bebe piel con piel

Por su parte, la Universidad de Duke sugiere en uno de sus estudios, que la ausencia de contacto físico en bebés puede contribuir a la muerte de neuronas y a una deficiente producción de la hormona del crecimiento, además, el mencionado estudio  determina que el cerebro de los bebés que no reciben abrazos es un 20% más pequeño.

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Pero el poder de los abrazos no se reduce sólo al momento del nacimiento o la niñez, está científicamente demostrado que los abrazos producen una serie de beneficios en los adultos, tanto a nivel psicológico como físico.

Beneficios fisiológicos de los abrazos

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1.Reducen la presión arterial

Al abrazar se libera oxitocina, conocida como la “hormona de la felicidad”.

Este neuropéptido disminuye la actividad del sistema nervioso simpático y del eje hipotalámico-hipofisario-suprarrenal, lo que produce un incremento de los niveles endógenos de opiáceos e induce efectos como la baja tensión arterial y ritmo cardíaco, además de una óptima termorregulación.

2. Tienen efectos anti-estrés

En situaciones de estrés agudo o crónico, se liberan mayores cantidades de cortisol, denominada “la hormona del estrés”.

Un aumento prolongado de cortisol en el organismo puede causar cambios importantes a nivel fisiológico, como deterioro del sistema inmune.

Los abrazos y el apoyo social ayudan a reducir el nivel de estrés produciendo un decremento del nivel de cortisol.

3. Disminuyen los niveles de depresión

Al reducirse los niveles de cortisol, aumentan las cantidades de serotonina (encargado de la energía y el buen humor) y dopamina (regula la motivación y el deseo, además, hace que repitamos conductas que proporcionan beneficios o placer), que producen, inmediatamente, sensaciones de bienestar y tranquilidad.

4. Fortalecen el sistema inmunológico

abrazar fortalece sistema inmunologico

Mediante los abrazos se favorece la creación de glóbulos blancos, defensores del organismo, cuya función es combatir infecciones y enfermedades.

Así mismo, en un estudio llevado a cabo por una universidad de Estados Unidos en 2015, se comprobó que las personas que recibían abrazos de manera diaria tendían a ser menos susceptibles a contagiarse de resfriado.

5. Se relajan los músculos y las tensiones

La reducción de los niveles de oxitocina y el aumento de serotonina y dopamina producen un efecto sedante que ayuda a calmar los dolores corporales.

En este sentido, se ha demostrado, también, que los abrazos tienen un efecto beneficioso para las mujeres durante la menstruación, ya que ayudan a reducir los dolores producidos por la misma.

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6. Reducen el riesgo a padecer demencia

Al abrazar, como hemos podido ver, se equilibra el sistema nervioso y se produce un efecto de tranquilidad en el organismo, que ayuda en la prevención de la demencia.

7. Rejuvenecen el cuerpo

Los abrazos estimulan la oxigenación de los tejidos, hecho que prolonga la vida de las células y evita el envejecimiento prematuro de las mismas.

Beneficios emocionales de los abrazos

beneficios emocionales de los abrazos

1. Aumentan la confianza y la seguridad

Cuando nos abrazan nos sentimos apoyados y protegidos.

2. Mejoran el estado de ánimo y favorecen la felicidad

Debido a la liberación de serotonina y oxitocina, nos sentimos más felices y ganamos en seguridad, hecho que repercute en un estado de ánimo más alegre y estable.

3. Mejoran la autoestima

El hecho de sentirnos más felices y seguros de nosotros mismos produce a la larga una visión más positiva, que se traduce en un aumento de nuestra capacidad de querernos y respetarnos de manera prolongada.

4. Reducen los sentimientos de enfado y apatía

Las sensaciones de bienestar que se producen a raíz de los abrazos desencadenan una predisposición a sentir menos enfados y, por otra parte, deseo de realizar actividades.

5. Alivian el temor

Debido al estado de calma y seguridad que generan los abrazos, se reducen las preocupaciones y el temor.

6. Permiten un mejor afrontamiento de los conflictos o de situaciones complicadas

Al estar en un estado de relajación y favorecer un sentimiento de confianza y seguridad, los abrazos propician un mejor posicionamiento ante los conflictos.

Tras ver todos los beneficios que comportan los abrazos, la pregunta que surge es ¿Cuánto deben durar para poder beneficiarnos de sus efectos?

La duración ideal de un abrazo

duracion ideal de un abrazo

Según los estudios, el tiempo medio de un abrazo entre dos personas suele ser de 3 segundos. Para Elsa Punset, experta en inteligencia emocional, un abrazo debe durar al menos 6 segundos para que haya un impacto en el cerebro.

La experta justifica su argumentación diciendo que durante los primeros segundos la persona que recibe el abrazo, puede no estar predispuesta al contacto físico, motivo por el que necesita estos segundos para conectar y empezar a disfrutar de los beneficios del abrazo.

A pesar de ello, la investigación revela que es a los 20 segundos cuando se alcanzan los mayores efectos terapéuticos sobre el cuerpo y la mente.

Cabe destacar, por otra parte, que a pesar de todos los beneficios mencionados y que desde la investigación científica cada vez se da más peso a la importancia de dar y recibir abrazos, cada día es más común encontrar personas que rehúsan los abrazos o que se sienten incómodas ante situaciones de contacto físico.

Poder dar una explicación a este fenómeno resulta, como poco, complejo dado que puede haber infinidad de causas (una baja autoestima, vergüenza, ansiedad, sentido del ridículo, el estilo de apego establecido con las personas referentes, vivir en ambientes emocionalmente fríos, haber sufrido algún tipo de abuso o maltrato grave, hafefobia, la sociedad en la que está inmerso, la cultura, etc.).

Por este motivo, deben tenerse en cuenta las circunstancias de cada persona y, sobretodo, no forzar el contacto físico cuando la persona no está preparada para ello.

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Referencias: