El desarrollo personal y espiritual es una necesidad básica del ser humano.

Sin embargo, lo que vivimos es también el resultado de la época en la que estamos. ¿Y cuál es esta época? Una época materialista donde nos han enseñado a olvidar la importancia de nuestras emociones.

Solemos vivir enfadados, con miedos que no conocemos, con demasiadas inseguridades, culpas o desconfianza. Pero el problema no son las emociones… sino cómo estás gestionando tus emociones.

El ser humano está constantemente emocionado.

Solemos pensar que las emociones son momentos, pero en realidad, siempre existe en ti algún tipo de estado emocional.

Tus emociones, entonces, no solo te afectan en tu estado de ánimo, sino en cada decisión que tomas, en cada acción, en tu forma de relacionarte, de verte a ti y de ver a los demás, al mundo y a la vida.

Si no sabes entender y gestionar toda esa energía, será como un mar desbocado o como un niño perdido.

Pero si sabes tener esa energía de tu parte en lugar de en tu contra, todo cambia.

Para aprender a entender y a gestionar tus emociones no sirve leer un libro o ver vídeos.

Se trata de vivir un proceso de cambio donde aprendas a entenderlas con profundidad, a no reaccionar de la misma forma, y sobre todo donde incluyas acciones diferentes que te hagan gestionarlas de forma eficaz.

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Aquí tienes 5 claves muy sencillas para que comiences ese proceso:

1. Entiende y expresa tus emociones… pero sin dejarte llevar por ellas

entiende y expresa tus emociones

Imagina que ves una película de miedo pero sabes perfectamente que es una ficción e incluso aconsejas al protagonista que vaya en otra dirección menos peligrosa.

Exactamente el mismo proceso es el que debes vivir.

Entiende y siente tus emociones (también el miedo, la ira, la inseguridad) pero trata de profundizar en qué mensaje tratan de darte y no te dejes llevar por ellas.

Gestionar tus emociones de forma funcional no quiere decir que no sientas miedo o ira, sino que las sientes con poca intensidad, con poca frecuencia y duración, y sobre todo que no condicionan tu día a día.

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2. Detecta qué emociones gestionas de forma disfuncional

Las emociones negativas en realidad no existen, ya que todas las emociones son necesarias y útiles en cierto grado.

Sin embargo, si no gestionas bien tus emociones (sentir demasiada ira, estar muy condicionados por los miedos, vivir a través de la impulsividad o que la inseguridad no te deje vivir como quieres) pueden ser disfuncionales.

Trata de detectar qué emoción controla más tu vida.

3. Elige qué emociones te acompañarían más para vivir la vida que quieres

Elige qué emociones te acompañarían más para vivir la vida que quieres

Si actualmente vives de forma condicionada por esas emociones que te resulta más difícil gestionar, trata de elegir las emociones que quieres que estén en tu vida y más te ayuden a crecer y a conocerte.

Trata de trazar un plan de acción con acciones diferentes donde construyas esas emociones (acciones que impliquen que sientes esas emociones – de calma, paz, seguridad o confianza)

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4. Compromiso

Uno de los motivos por los cuales las personas quieren conseguir cambios pero se resisten es precisamente la falta de compromiso.

Dan pequeños pasos pero ante las primeras dificultades se suelen venir abajo.

Por este motivo un proceso de cambio solo funciona si tu compromiso es del 100%.

5. Compañía

compañía

Los seres humanos somos seres sociales, emocionales y afectivos, y necesitamos de la compañía de otros para conocernos más, detectar qué tenemos que superar o qué emoción debes aprender a gestionar de forma eficaz.

Te pongo el ejemplo del ermitaño o el eterno viajero (o la monja de clausura): si consideras que tu desarrollo personal o espiritual consiste en retirarte a una montaña para estar contigo… al final llevarás la compañía de tu ego.

El ser humano aprende de sí mismo principalmente a través de las relaciones humanas.

El desarrollo espiritual también es un camino de acción, de relaciones, de ayuda, de cooperación, de entendimiento y de conexión con el otro (no de separación y aislamiento).

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¿Y qué es lo que nos ayuda o nos dificulta esa relación, entendimiento y conexión? Nuevamente… tu energía emocional.

En resumen…

Tener las emociones de tu lado es la vía directa tanto para crecer como personal y también para crecer espiritualmente… aunque, quizá, estas dos cosas sean exactamente lo mismo.

Ante todo, aprende y escucha tus emociones.

Será la mejor decisión (personal, espiritual y emocional) que podrás tomar.

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5 claves para entender y gestionar tus emociones