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Es probable que si preguntáramos a varias personas que nos nomben distintas emociones que son las habituales en sus vidas, la gratitud no sería una de las elegidas.

Tal y como he querido expresar en el título, la gratitud es una emoción invisible y hoy con este artículo pretendo hacerla un poco más visible. Y es que el poder de la gratitud en nuestras vidas no es poco…

¿Qué es la gratitud?

La gratitud tiene que ver con sentirnos agradecidos, con valorar y reconocer de una manera positiva algo interno (una cualidad, un logro, un estado, una característica nuestra) o externo (relaciones con los demás, un trabajo, experiencias vividas).

La gratitud no tiene que estar necesariamente relacionada con una acción. Es decir, “ Si he conseguido tal trabajo, entonces me sentiré agradecida”.

Sino que tiene que ver con dar importancia y reconocer lo que ya está, lo que uno es o los demás son.

Por ejemplo, una paciente me relataba recientemente que sentía esta emoción por las mañanas al levantarse, al sentir que no tenía ningún dolor y que su salud era muy buena.

Ella había padecido una enfermedad grave unos meses atrás y tras superarla, empezó a entender y dar cabida a esta emoción.

No es la primera vez que oigo una versión similar: alguien que ha pasado por una experiencia cercana a la muerte, después empieza a sentirse agradecido y ver las cosas y su vida con otra perspectiva.

Lo que yo propongo hoy es que no haga falta llegar a esas experiencias para poder sentirnos así.

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El poder de la gratitud en nuestras vidas

la emocion de la gratitud

Sentirnos agradecidos implica mirar desde otro ángulo desde el que estamos mirando normalmente y evaluando nuestras vidas.

Este ángulo no supone una idealización, y que ahora todo signifique que es perfecto, maravilloso e idílico, porque eso no existe.

La gratitud supone valorar y reconocer lo que va bien, lo que ya es, lo que existe, lo que está… y dejar de mirar (o mirar menos) lo que falta, lo que hay que cambiar, lo que no se tiene, lo que se echa de menos.

Creo en la idea de un equilibrio, poder contrarrestar ambas posturas, ya que normalmente estamos más acostumbrados a inclinar la balanza hacia la segunda parte.

La gratitud ha sido relacionada con sentirnos más felices. Y me parece que tiene todo el sentido.

A raíz de esta conexión, leí una noticia que me pareció interesante:

Ya había escuchado que existe un ranking anual de países que se ordenan en función del grado de felicidad que sienten sus ciudadanos.

Los 5 primeros países que destacaban en 2019, es decir, que se colocaban como los países donde viven las personas que se sienten más felices eran por este orden:

  1. Finlandia
  2. Dinamarca
  3. Noruega
  4. Islandia
  5. Holanda

¡Qué curioso!

Pensé, todos son países donde en general el clima es más duro: los inviernos tienen menos horas de sol, menos luz, son muy fríos… y me puse a indagar un poco más acerca de la vida en estos países.

La conclusión general que obtuve es que las personas de los países con mayor ranking de filicidad, pasan mucho tiempo dentro del hogar, y cuidan mucho las relaciones familiares y las sociales (con amigos, vecinos…).

Por tanto, una de las piezas clave para poder sentirnos felices y agradecidos con lo que somos y son los de nuestro alrededor es que exista un apoyo afectivo sólido en los vínculos que nos rodean.

Y es que son numerosas las publicaciones que evidencian la relación entre ser agradecido y ser feliz. Este estudio (en inglés) es una muestra de ello.

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Cómo desarrollar la gratitud

yoga integral felicidad

1. Educación para ser agradecidos

Como es sabido, es fundamental el papel de la educación.

En este caso tengo que incluir a la familia y la escuela como dos de los principales motores de la educación de los niños y adolescentes.

Así como es necesario enseñar las distintas emociones a los más pequeños, principalmente siendo modelos para ellos, es decir, pudiendo nombrarlas nosotros, expresarlas, hablar sobre ellas… la gratitud habría que incluirla como una emoción más para expresar y explicar a los más pequeños.

Por cierto, los ejercicios de mindfulness para niños son una excelente forma de introducir la habilidad de escucha y gestión de las emociones.

2. Hazte preguntas alredor de la gratitud

Estas son algunas de las preguntas que te puedes hacer de vez en cuando.

  • ¿Cuántas veces me siento agradecido por algo?
  • ¿Por qué podría sentirme agradecido?
  • ¿Cuánto me paro a escuchar a esta emoción?
  • ¿Qué puedo reconocer y dar valor en mí, en mi vida, en los de mi alrededor?

Em conclusión, ser conscientes de que podemos recurrir a ella y que existe.

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