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La meditación para relajarse profundamente debe convertirse, paso a paso, en uno de nuestros acompañantes más importantes, sobre todo en horas de la noche, donde las preocupaciones acumuladas salen a flote y con ello la imposibilidad de descansar de manera adecuada.

Muchos son los factores insidiosos relacionados con el cansancio y no estamos exentos de ellos. Por eso, al final de la jornada podemos tener dificultades para conciliar el sueño o dormir lo suficiente. El trabajo, la pareja, los problemas económicos y muchas otras cosas que nos abruman acaban por pasarnos factura en algún momento.

Por fortuna, en nuestras manos está aprender a gestionar todo esto, pues podemos recurrir a técnicas como la meditación para calmar nuestra mente, relajar nuestro cuerpo y descansar lo adecuado. ¿Quieres saber más al respecto? Te contamos cómo puedes empezar a meditar para relajarte.

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Meditación para relajarse profundamente

La meditación tiene interesantes beneficios a la hora de reducir el estrés, la ansiedad y otras emociones que nos hacen sentir abrumados. Por eso, si lo que buscamos es relajarnos y descansar, es una gran opción.

  • Antes de predisponernos a meditar, necesitamos encontrar un lugar acorde a la situación; en este caso, como el objetivo es relajarnos puede ser nuestra propia habitación.
  • La idea es que se encuentre poco iluminada, limpia y con buen flujo de oxígeno; esto se hace importante para oxigenar de manera adecuada todo el organismo por medio de la respiración.

Aquí tienes una meditación guiada para relajarte que deseo te transporte a un espacio de paz y serenidad:

Comencemos

En primer lugar, observamos nuestro cuerpo con detenimiento, lentamente nos deslizamos en la cama y recostamos la cabeza sobre la almohada; todo esto asegurándonos de que ningún músculo esté tenso.

Retroalimentación

Este es un paso supremamente relevante a la hora de meditar. Aquí nos centramos en todos los acontecimientos negativos vividos en el día; una vez localizados, nos apropiamos de ellos para luego dejarlos fuera de la habitación, ya que en este momento de tranquilidad no habrá espacio para preocupaciones ni tensiones.

Pero la retroalimentación no debe quedarse sólo con lo malo, las cosas buenas también tienen lugar; acontecimientos que nos ha regalado la vida y que hicieron que todo valga la pena. No obstante, también los dejaremos fuera, pues procuraremos que nuestra mente esté tranquila y lista para relajarse y descansar.

El cuerpo, una parte importante

A pesar que la meditación se basa en la parte mental y espiritual, nuestro cuerpo es fundamental para conseguir un excelente descanso. Para llevarlo a este objetivo, lo fraccionaremos. ¿Cómo haremos esto?

  • Comenzamos por los pies y piernas; agradecemos lo que nos han ofrecido hoy. Así, también imaginamos que son más livianos para dejar a un lado el dolor y las tensiones.
  • Ahora vamos con el torso, el encargado de almacenar la mayoría de órganos, entre ellos el corazón y el sistema digestivo. De manera afable, brindamos las gracias por todo lo que han hecho por nosotros a través del día. Mientras tanto, mantendremos una respiración profunda.
  • Culminamos con nuestros brazos, manos y cuello; la meditación para relajarse casi llega al final y los frutos se encuentran a la vuelta de la esquina.
  • Pensaremos en todo lo que hicimos con las manos: las labores del trabajo y el hogar, las caricias a nuestra pareja e hijos. Ya es hora de ofrecerles permiso para descansar y prepararse para la jornada siguiente.
  • El cuello se libera de tensión y lo único que percibimos es un leve palpitar; es el oxígeno llegando al cerebro, a la par que nuestros parpados caen, dando paso a la relajación profunda y el descanso.

Sin lugar a dudas, podemos recurrir a esta meditación de relajación cuando tenemos dificultades para descansar. No nos quita mucho tiempo y sus beneficios se perciben desde las primeras prácticas.

¡Anímate a intentarla!

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