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El mindfulness comiendo, también conocido como Mindful Eating o alimentación consciente, es una práctica proveniente del budismo que pretende ayudarnos a crear habilidades para comer de forma más consciente, prestando atención a qué comemos y cómo lo comemos.

El objetivo general es promover el bienestar físico y mental a través de la alimentación, partiendo del hecho de que la dieta es un determinante sobre la salud.

Entre otras cosas, también es una forma de disfrutar al máximo los alimentos y establecer una relación sana con la comida.

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De acuerdo con una publicación en Diabetes Spectrum, el mindfulness comiendo nos alienta a apreciar la comida en lugar de restringirla y pasar hambre. Además, su finalidad no es ayudarnos a perder peso, sino favorecer el equilibrio de nuestro cuerpo, mente y emociones.

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Cómo practicar la alimentación consciente o mindfulness comiendo

Hablar de alimentación consciente es aplicar los principios básicos del mindfulness a los hábitos alimentarios.

Explicado de otra forma, es aprender a disfrutar la comida con todos los sentidos, sin hacer juicios y escuchando en todo momento al cuerpo.

Este vídeo de 3 minutos lo resume muy bien:

Es decir, comeremos al sentir hambre y dejaremos de hacerlo al estar satisfechos. Además, también implica prestar atención a otros aspectos importantes, como el tamaño de las porciones, la masticación, el entorno, entre otros. Veamos algunas sugerencias para comenzar a aplicarlo.

1. Come con gratitud

El primer paso para entrenar el mindfulness comiendo es ser agradecidos por la oportunidad de tener los alimentos en la mesa. Hay que saber apreciar todo el proceso que atravesaron dichos alimentos hasta estar en el plato: su cultivo, el trabajo de los campesinos, su producción, etc.

Además, en este punto también cabe agradecer por la presencia de otras personas en la mesa (si las hay). Al ser conscientes de todo esto, es más fácil apreciar el valor de aquello que se está llevando a la boca.

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2. Involucra todos los sentidos

Comer de manera consciente es saber involucrar todos los sentidos al momento de disfrutar los alimentos. Todo esto incrementa la satisfacción y el placer con cada comida.

Y es que las sensaciones incrementan tras percibir el color, olor, textura, temperatura y otras características de la comida.

¿Te suena el ejercicio de la uva pasa? Es un simple, divertido y poderoso ejercicio de mindfulness comiendo, probablemente el más popular.

Descubre cómo funciona viendo este excelente vídeo:

3. Modera las porciones

El mindfulness comiendo nos enseña a comer solo lo necesario para sentirnos satisfechos.

Esto quiere decir que las porciones deben ser en su justa medida, evitando cualquier tipo de exceso. De ser posible, opta por usar platos pequeños.

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4. Mastica bien

Aunque esto hace parte de involucrar los sentidos, es importante mencionarlo de manera especial. Lo ideal es masticar bien los alimentos, entre 20 y 40 veces.

Con esto, no solo se aprecian las características de la comida, sino que se mejora el proceso digestivo.

5. Come despacio y sin distracciones

mindful eating

Hay varios beneficios de comer despacio.

En primer lugar, esto permite controlar la cantidad de alimentos ingeridos, ya que se da el tiempo suficiente para experimentar sensación de saciedad. Por otro lado, facilita el disfrute de las texturas y sabores al máximo.

Además, es necesario comer sin distracciones, es decir, evitando el uso de dispositivos móviles, computadoras, televisores, etcétera, ya que estos impiden ser conscientes de lo que estamos llevando a la boca.

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6. Realiza buenas elecciones alimentarias

Por supuesto, más allá de lo mencionado, es importante ser conscientes de la calidad de los alimentos que estamos incorporando en la dieta.

Hay que reflexionar si en verdad aportan nutrientes, si son buenos para el cuerpo o si meramente causa placer ingerirlos. En general, se recomienda un abundante consumo de frutas, vegetales y alimentos orgánicos.

Finalmente, como pasa con la meditación mindfulness, hay que ser constantes con la práctica. En un principio puede costar un poco de trabajo, pero poco a poco pasará a ser un hábito.

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