Tiempo de lectura: 4 minutos

¿Qué pasaría si lográramos volvernos meditativos en nuestra vida sexual? ¿Y si nuestros 5 sentidos estuviesen presentes en este maravilloso acto? Y… puestos a elegir, ¿el placer como un fin, como un proceso o ambos?

La práctica de mindfulness puede ayudarnos a sentir un placer mucho más intenso, a disfrutar durante todo el proceso y a llegar a la meta que tanto se desea de forma más placentera.

En la sociedad occidental en la que vivimos, prima más llegar rápido hacia la meta que observar y descubrir el camino que transcurre hasta conseguirla. Y parece ser que con el sexo pasa exactamente lo mismo. Estamos deseando llegar a la meta (orgasmo) y nos olvidados de lo que conlleva el proceso (acto sexual) hasta llegar a esa culminación orgásmica.

¿Qué pasa con el proceso? La práctica de sexo consciente, atento o mindfulness, requiere la atención enfocada en las sensaciones corporales (en el aroma de los cuerpos, el sabor de los fluidos, la vista en la piel estremecida al contacto, el tacto de la unicidad y los sonidos que surgen del placer).

Descarga la app de Elefante Zen

 

Nos enseña a escuchar al cuerpo, a estar presente con los cinco sentidos y a abandonarnos a las sensaciones, eliminando posibles mensajes negativos.

Dos conocidos sexólogos de Reino Unido, Mike Lousada y Louise Mazanti, pioneros en el enfoque terapéutico del somatismo psicosexual, acaban de publicar un libro sobre cómo el mindfulness mejora la calidad del sexo en las parejas.

Si no puedes relajarte con tu amante, ¿con quién podrás?
– Osho

Artículo relacionado: Masturbación femenina: Conoce y disfruta de tu sexo

Tú, yo, yo y tú, en este preciso instante…

hacer sexo con atención plena

Si trasladamos los principios de mindfulness al sexo, lo que estamos haciendo es disfrutar del acto sexual en su plenitud, en el que los cinco sentidos están puestos en garantizar el placer, tanto de nosotros mismos, como de nuestra pareja.

De modo que, en vez de considerar el orgasmo como un fin, promueve disfrutar de las sensaciones corporales que surgen a lo largo de todo el acto sexual.

En otras palabras, si aplicamos lo anterior a las relaciones sexuales, obtenemos una carga erótica más elevada, un redescubrimiento tanto de nuestro cuerpo como del de nuestra pareja, así como unos orgasmos más intensos y duraderos, esto último, debido a que, mindfulness, a nivel neurológico, aumenta la materia gris en la corteza insular del cerebro.

La finalidad del Tantra no es lograr el orgasmo, sino experimentar el éxtasis

– Charles Muir

Te puede interesar: 6 tipos de masaje oriental terapéutico

Establecer una conexión: contigo, conmigo, los dos

establecer una conexión

Conectar con tu pareja en todos los niveles hace que la relación funcione mejor y que se produzcan mayores beneficios a nivel individual o en la pareja.

Al practicar mindfulness podrás comprobar cómo te involucras más en tus relaciones sexuales y serás más capaz de escuchar y responder a lo que está pasando en el momento.

Además, esta presencia nos lleva a estar más receptivos tanto física como emocionalmente. Estos dos tipos de conexión, física y emocional nos llevan a disfrutar de mejores relaciones sexuales.

Las experiencias sexuales más placenteras tienen que ver con lo que sentimos y si no estamos atentos y conscientes de ello, nos perderemos la experiencia. Se trata de que lo que sentimos en nuestro cuerpo fluya rápidamente hasta nuestro cerebro, y de que la mente no se pierda nada de lo que está pasando en ese preciso momento.

Porque cada momento es único e irrepetible al igual que cada relación sexual.

Como reflexión de hoy, os dejo un extracto de Osho recogido en “El libro de la sabiduría”, concretamente en la charla 7, y dice así:

“Mientras sostienes la mano de tu mujer o de tu hombre, ¿por qué no sentarse en silencio? ¿por qué no cerrar los ojos y sentir?

Siente la presencia del otro, entra en la presencia del otro, permite que la presencia del otro entre en ti: vibrar juntos, mecerse juntos; si una gran energía toma posesión, danzar juntos, y llegarás a cimas orgásmicas de gozo que no habías conocido nunca antes.

Estas cimas orgásmicas no tienen nada que ver con el sexo, en realidad tienen mucho que ver con el silencio.

Y si puedes lograr también volverte meditativo en tu vida sexual, si puedes estar en silencio mientras haces el amor, en una especie de danza, te sorprenderás. Tienes un proceso integrado que te lleva a la orilla más lejana”.

Sigue leyendo: Kamasutra lésbico: el arte sexual entre mujeres

¡Comparte!

Mindfulness y sexo El gozo de estar presentes