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Todas las personas atravesamos, a lo largo de nuestra vida, muchas situaciones que nos producen alegría. Sabemos que es un sentimiento asociado al bienestar, pues lo relacionamos con momentos de dicha, placer o felicidad. Pero… ¿Qué es la alegría como valor humano?

Fuentes como Wikipedia, definen la alegría como una emoción agradable o una sensación de satisfacción de duración limitada. Sin embargo, es un término que a lo largo de los años ha recibido diversos significados, ya que se ha llevado a diferentes contextos.

En cualquier caso, si hablamos de alegría como valor humano, lo definimos como una emoción grata que nos hace ver la vida con más positivismo, permitiéndonos irradiarlo hacia los demás. Asimismo, es un estado que nos inspira y nos aleja de sentimientos negativos.

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¿Qué es la alegría? ¿cuándo la experimentamos?

qué es la alegría y cuando la experimentamos

La alegría es una emoción, pero también se puede considerar un estado anímico. Cuando experimentamos momentos de alegría, sentimos plenitud, satisfacción con la vida, esperanza y otros sentimientos agradables.

Por esta razón, de cierto modo, la mayoría de personas tenemos una constante necesidad de realizar o encontrar aquellas actividades que nos generan alegría. Afortunadamente, hay muchos posibles desencadenantes de alegría a los que todos podemos acceder.

De acuerdo con una publicación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), la alegría se encuentra dentro del nivel más básico de las emociones del bienestar.

Puede manifestarse con diferentes intensidades, según sea la situación que la detone y otros factores como el nivel de activación o excitación fisiológica previa.

Considerando esto, hemos de resaltar que no todas las personas experimentamos la alegría de la misma forma y por los mismos motivos. Mientras que algunos lo perciben, por ejemplo, al recibir un reconocimiento, otros lo sienten al resolver situaciones críticas o compartiendo en familia.

Como hemos dicho, sus desencadenantes son casi que incontables. Sin embargo, tiende a manifestarse con más frecuencia en aquellos con personalidades extrovertidas y cuyos pensamientos tienden a ser positivos.

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La alegría, una emoción contagiosa

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Llegados a este punto, tenemos más claro qué es la alegría. Sin embargo, para adentrarnos un poco más, podemos irnos hacia el hecho que afirma que la alegría una emoción “contagiosa”. ¿Es esto cierto? ¿De verdad podemos hacer que otros se sientan alegres?

Para responder estos interrogantes solo tenemos que detenernos un poco en esos momentos donde compartimos nuestra alegría con otras personas. ¿Las notamos más sonrientes? ¿Su trato es más amable? ¿Todo el entorno se torna tranquilo y feliz? Entonces probablemente sí fue posible transmitir esos sentimientos positivos que vienen de la mano con la alegría.

Ahora bien, este hecho va más allá de un simple pensamiento. En los últimos años, algunos estudios, como uno publicado en Harvard Medicine, han determinado que la alegría y los sentimientos positivos pueden contagiarse.

Además, estas investigaciones señalan que, más allá de las cosas materiales e incluso el dinero, la felicidad y los estados de bienestar pueden provenir de nuestras relaciones con los demás. De igual forma, muchos otros acontecimientos simples pueden ser la fuente de estos sentimientos.

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¿Podemos gestionar la alegría?

podemos gestionar la alegria

Como pasa con muchas otras emociones, la alegría es una emoción que podemos gestionar. Y no se trata solo de experimentarla en momentos de dicha determinados; si nos lo proponemos, podemos hacer que esta emoción predomine por encima de las que consideramos negativas.

Con esto no queremos decir que todo en la vida se va a convertir en fuente de felicidad. Sin embargo, podemos descubrir muchas formas de experimentarla en nuestro día a día, aunque enfrentemos situaciones no tan agradables. ¿Cómo es posible? Hay varias maneras:

  • Dedicar un espacio del día a actividades relajantes o que nos generen placer.
  • Compartir tiempo en familia o con amistades.
  • Escuchar nuestra música favorita.
  • Practicar mindfulness u otras formas de meditación.
  • Ser amable con los demás. Algo tan simple como saludar puede hacer la diferencia.
  • Descansar y alejarnos de los malos hábitos.

¿Cuáles son esas cosas que te producen alegría? ¿La compartes con otras personas? Déjate llevar por todo aquello que te causa esta emoción y nota como incrementa tu bienestar.

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Qué es la alegría como valor humano