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Inevitablemente, la vida nos pone en situaciones que superan nuestras capacidades. Ya sea una enfermedad, la muerte de un ser querido, una ruptura de pareja o un fracaso laboral, por ejemplo.

Estas son circunstancias que nos llevan al límite y que pueden perjudicarnos en gran medida, a menos que apostemos por la resiliencia.  ¿Qué nos hace ser personas resilientes?

La Revista de Psicopatología y Psicología Clínica (RPPC) señala que una de las definiciones de resiliencia más aceptadas es la de Garmezy (1991), quien destacó que “es la capacidad para recuperarse y mantener una conducta adaptativa después del abandono o la incapacidad inicial al iniciarse un evento estresante.”

Para dejarlo más claro:

La resiliencia es la capacidad que tenemos de asumir con flexibilidad situaciones difíciles y sobreponernos a ellas, saliendo fortalecidos de las mismas.

Si bien algunos piensan que es una habilidad innata que surge de forma espontánea ante la adversidad, lo cierto es que, como otras habilidades, podemos entrenarla y desarrollarla.

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6 hábitos de las personas resilientes

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Hay quienes tienen más resiliencia porque consiguieron superar hechos traumáticos a una edad temprana, o bien, porque crecieron en entornos con modelos de resiliencia a seguir.

Sin embargo, en general, la resiliencia es algo que todos podemos desarrollar en cualquier momento de la vida.

De hecho, muchas personas son resilientes porque empezaron a entrenar su capacidad para superar los fracasos y se enfocaron en cultivar otras cualidades necesarias para afrontar las situaciones adversas.

¿Cuáles son los hábitos de las personas resilientes? Destacamos 6.

1. Se preocupan por mantener una buena autoestima

Una buena autoestima tiene mucho que ver con la capacidad de resiliencia. Por eso, las personas que son resilientes toman acciones que contribuyen a mantener su autoconfianza y autoestima alta. Con esto, además, consiguen confiar en sus capacidades para superar cualquier dificultad.

2. Asumen las dificultades como una oportunidad para aprender

Como ya mencionamos, a lo largo de nuestra vida tenemos que afrontar muchas situaciones que no son de nuestro agrado y que se salen de nuestras manos.

Sin embargo, las personas con un alto nivel de resiliencia tienen la capacidad de asumir una postura diferente en estos momentos, sin desfallecer. Cada crisis la ven como una oportunidad para aprender y crecer.

3. Son creativos

Otra de las características que van de la mano con la resiliencia es la creatividad. Las personas creativas tienen más capacidad para ver las situaciones desde otra perspectiva, pues también se las ingenian para resolver y superar las dificultades.

4. Se rodean de personas con actitud positiva

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El entorno social es un determinante para las personas resilientes. Poreso, a menudo está compuesto por personas que tienen una buena actitud ante la vida y mentalidad positiva.

Los resilientes saben que las personas tóxicas o negativas son “vampiros emocionales”; debido a esto, procuran evitar que hagan parte de su círculo social.

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5. Practican el mindfulness o conciencia plena

Incluso sin conocer esta antigua práctica, las personas resilientes tienden a vivir el “aquí y el ahora”, tal y como lo enseña el mindfulness. Al practicar la resiliencia, la persona suele vivir plenamente el momento presente y tiene una gran capacidad de aceptación, sin hacerse juicios o reproches.

Para estas personas, el pasado forma parte del ayer y las cosas negativas son, tan solo, parte del proceso. Además, no se preocupan demasiado por el futuro y mantienen alejadas las incertidumbres o preocupaciones. En definitiva, toda su energía se centra en aprovechar el presente.

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También podemos empezar a practicar la atención plena desde pequeños. Aquí puedes ver algunos divertidos ejercicios de mindfulness para niños que puedes poner en práctica con tus hijos.

6. Son flexibles ante los cambios

Si bien las personas que practican la resiliencia tienen claro lo que quieren lograr, también son personas flexibles que consiguen adaptar sus planes y modificar sus metas cuando es necesario. Una vez más, los imprevistos se convierten en una oportunidad y, por ello, no se cierran al cambio.

¿Eres una persona resiliente? Si aún te cuesta trabajo, ten en cuenta estos hábitos y entrénalos en tu rutina de forma constante.

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