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Superar una adicción requiere una atención multidisciplinar, un enorme apoyo social y familiar y, en muchas ocasiones, también intervención farmacológica. Pero, en los últimos años, además, se está extendiendo el uso de terapias alternativas como apoyo a los tratamientos tradicionales.

Es un camino largo, que requiere el convencimiento pleno del adicto y atención especializada en clínicas o centros como puede ser Mas Ferriol. En ellos se trabaja para conseguir no solo la desintoxicación, sino también para que la persona se recupere a nivel psíquico de una forma plena que le permita la reinserción en la sociedad y minimice el riesgo de recaída.

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Cambio de hábitos y rutinas

Cómo dejar una adicción siempre plantea muchas dudas e interrogantes. Cada persona es diferente, como lo es cada adicción. Por ello, se parte de protocolos de intervención distintos, adaptados a cada paciente. Sin embargo, también es cierto que existen unas pautas comunes que son un aliado imprescindible en la recuperación.

La primera de ellas son las rutinas. Esas mismas que en circunstancias normales a veces causan rechazo. Sin embargo, son una herramienta muy eficaz para superar es estrés que genera en las adicciones el miedo a no saber cómo actuar en un momento determinado.

Otra herramienta muy eficiente para apoyar las medidas terapéuticas destinadas a la desintoxicación es la práctica de ejercicio. El deporte tiene infinidad de beneficios a nivel emocional: alivia la ansiedad, ayuda a liberar tensiones y a generar endorfinas (hormonas muy relacionadas con el bienestar), eleva la autoestima y facilita el descanso.

Junto al ejercicio, cabe destacar el papel que pueden actividades como la meditación, la relajación, el mindfulness o el yoga.

Todas ellas ayudan a la persona a centrarse en ella misma, a controlar sus emociones y a focalizarse en el presente. Así se consiguen varios objetivos muy importantes en procesos de desintoxicación: rebajar el estrés, facilitar la comunicación, elevar la autoestima y, sobre todo, gestionar correctamente el estado emocional.

Y, por supuesto, todo lo anterior debe ir acompañado de unos cambios profundos en los hábitos alimenticios. Cambios destinados a llevar una dieta saludable que ayude a mejorar la condición física -a veces muy deteriorada- del adicto y a mejorar el estado general del organismo.

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Complementarios, nunca excluyentes

A pesar de todo lo mencionado anteriormente, son el tratamiento psicofarmacológico, así como la intervención social en el entorno del adicto, las bases que deben guiar el camino hacia la desintoxicación. El empleo de terapias alternativas debe entenderse como un apoyo más para conseguir el objetivo final: el abandono de la adicción.

Sin embargo, esas mismas terapias también pueden tener una utilidad esencial una vez culminado el proceso de desintoxicación. En la vuelta a la vida cotidiana, el exadicto va a tener que enfrentarse a situaciones complejas que pueden llevarle a caer de nuevo en la adicción.

La práctica de disciplinas como el yoga o la meditación consciente pueden marcar la diferencia. Con ellas, la persona tiene herramientas eficientes para controlar el estrés, gestionar la ansiedad y enfrentarse con seguridad a cualquier debilidad que le asalte en un momento determinado.

Y todo ello porque hay una cuestión importante que nunca hay que olvidar: el adicto, ante todo, es un enfermo crónico. Y, como tal, va a tener que luchar toda la vida contra un fantasma que amenaza su bienestar. Cualquier arma de la que disponga para ello, será un paso más en la normalización de su vida.

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